Sobre Mí

Hay una diferencia entre saber algo y haberlo interiorizado.

Durante años esa diferencia fue abstracta para quien escribe esto. Ahora empieza a dejar de serlo.

Aquí no hay ni un experto en teología ni un filósofo de oficio. Soy alguien que ha encontrado en la tradición cristiana un mapa, muchas veces malinterpretado, pero siempre honesto, para navegar por las preguntas que no se resuelven acumulando información.

Preguntas del tipo: ¿Por qué seguimos haciendo lo que sabemos que nos destruye? ¿Qué diferencia hay entre reprimir algo y transformarlo? ¿Qué queda cuando se quita todo lo accesorio?

Este espacio nació de esas preguntas. No de las respuestas.

La fe que aparece en los textos no es una fe heredada sin examinar ni una fe de escaparate. Es una fe trabajada desde la duda, desde el fracaso, desde el reconocimiento de que hay cosas que la voluntad, por sí sola, no puede cambiar.

Los textos no llevan firma porque el mensajero no importa. Pero quien los escribe sabe de qué habla cuando escribe sobre el ciclo del deseo que no se sacia, sobre la humildad que se confunde con la autopunición, sobre la diferencia entre amar al prójimo concreto y defender causas abstractas.

No hay recetas aquí. Quien escribe tampoco las tiene.

Lo que sí hay es la convicción de que las grandes preguntas sobre cómo vivir no se resuelven con más información, ni con más voluntad, ni con mejores hábitos bien etiquetados. Si es que se resuelven, es desde dentro.

Y que la tradición cristiana, con toda su complejidad, sus sombras y su historia, lleva más de dos mil años diciendo exactamente eso.

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